Comunidad Real Estate - Del coworking al andamio

Empresariales 29 diciembre 2018

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Del coworking al andamio

La Comunidad de Negocios Inmobiliarios incursiona en el real estate con su primer emprendimiento: un edificio de viviendas en Núñez. Lo lleva adelante un equipo altamente capacitado, y se invitó a participar como co-desarrolladores a todos los miembros.

La idea de encarar un negocio de construcción en forma colectiva surgió con toda naturalidad en el seno de La Comunidad de Negocios Inmobiliarios (LCNI), el primer espacio de coworking dedicado exclusivamente a empresas del sector de los bienes raíces. Hoy esta idea se está concretando con el lanzamiento de un edificio residencial de escala media con siete pisos de altura en el barrio de Núñez, que demandará una inversión de u$s 3 millones.

“Estaban dadas todas las condiciones, porque dentro de La Comunidad se afianzó un grupo de profesionales que brinda todo el soporte necesario, y, por otro lado, en el coworking trabajan muchos inmobiliarios con una gran fuerza de venta”, explica Pablo Sánchez, gerente general de LCNI.

 Una vez decidido dar ese paso, lo primero que se hizo fue plantear la estructura del negocio a todos los miembros de LCNI: “Les explicamos que la idea es desarrollar juntos, en forma colaborativa, y que por eso todos íbamos a entrar desde el momento cero, no una vez que el desarrollador ya compró la tierra y armó parte del negocio”, cuenta.

A su vez, Miguel Mattera, titular de BKC Desarrollos -una de las desarrolladoras que participan del coworking-, explica que se decidió empezar con una suerte de “prueba piloto, algo que redujera el riesgo y que estuviera cien por ciento apalancado”. Para eso, la mejor opción fue buscar un desarrollo de entre 2.000 a 3.000 metros cuadrados. “Nos basamos en tres pilares: el equipo de trabajo, que nos parecía una ventaja competitiva; minimizar el riesgo, dado que el proyecto se lanza por la totalidad de sus adherentes, y maximizar la rentabilidad, ya que nuestros inversores juegan el papel de co-desarrolladores.

INICIATIVA QUE SE CONCRETA

Una vez conseguidas las adhesiones, comenzó la búsqueda del terreno, tarea facilitada por el hecho de que LCNI “es prácticamente un centro de big data donde todas las inmobiliarias, desarrolladoras y propietarios de tierras traen oportunidades de negocios con lotes premium en las mejores zonas antes de que salgan al mercado, así que decidimos aprovechar ese flujo de información”, explica el gerente general de LCNI.

En forma paralela, se creó un esquema colaborativo con la estructura de un fideicomiso al costo. También se eligió un comité directivo del emprendimiento, que Integran Pablo Sánchez, los arquitectos Damián Tabakman (asesor general) y Sandro Ortiz (factibilidad y proyecto), la contadora Mariela Schenone (auditora contable financiera), el escribano Andrés Margulis, el MDI Miguel Mattera (coordinador comercial) y Grupo Portland en la administración fiduciaria, la construcción y dirección de obra. Sánchez y Mattera coinciden en destacar que el hecho de “tener todos los elementos necesarios para desarrollar un negocio inmobiliario de punta a punta permite optimizar los valores en cada una de las etapas del desarrollo”. 

El terreno elegido está en una esquina ubicada a sólo una cuadra de la avenida Libertador y muy cerca del Tiro Federal. Mattera asegura que la zona tiene “un potencial de crecimiento enorme”, sobre todo después del éxito que tuvo la primera subasta pública de macrolotes para el futuro Parque de la Innovación. “Estamos convencidos de que será un nuevo Puerto Madero”, confía.

En cuanto al proyecto en sí, consiste en un edificio de viviendas de siete pisos (seis más un retiro), con 1.500 m² construibles. Tendrá departamentos de uno y dos ambientes, ideados para un público joven y moderno, más un local de 90 m² en planta baja y una terraza con solárium, SUM y parrilla. Mattera lo define como un producto “bien liquido en una zona premium”.

“La idea es que todos podamos crecer con nuestro primer proyecto, porque queremos que después de éste haya un segundo -explica Sánchez-. Por eso, nuestro mayor beneficio va a ser que esto resulte un buen negocio, que todos encuentren la máxima rentabilidad y que adquieran la confianza para entrar en los emprendimientos futuros.”Por lo pronto, el 80 ó 90% de los inversores co-desarrolladores son miembros de LCNI, a los que se sumaron algunos clientes, y la inversión mínima para cada uno es una unidad entera.

Mattera aclara que, en cifras, la inversión para los que participan del proyecto es de u$s 2.700/m², mientras que el precio de venta de productos similares en etapas de obra avanzada es hoy de u$s 3.500/m², según el relevamiento realizado en la zona. “Es la diferencia que van a ganar cuando vendan, porque por ahora es una forma de capitalización”, explica. A su vez, Sánchez anticipa que ya se está trabajando en los siguientes proyectos, no necesariamente residenciales, y en la formación de nuevos equipos. Esta historia continuará.

* Artículo publicado por LCNI Mag.



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