Comunidad Real Estate - "Estamos al borde de una híper que no sabemos cuándo puede estallar"

Entrevista 12 septiembre 2019

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"Estamos al borde de una híper que no sabemos cuándo puede estallar"

Entrevista al polémico economista Javier Milei en la que analizó la situación actual y las posibilidades de caer en un default con hiperinflación. Aportó ideas para evitarlo y postuló la necesidad de eliminar el Banco Central.

Durante su presentación en Expo Real Estate realizó un crudo diagnóstico de la situación y hay hechos que anunció que están sucediendo.

Si, poner un cepo demostró que lo que yo decía - que estaba todo mal- se confirmó.

El panorama de los próximos meses es muy complicado y difícil. Pero, ¿hay algo de lo que viene que podamos ver como positivo? ¿Hay alguna pequeña luz al final del camino?

No, nada.

¿Va a empeorar?

Eso es lo que creo. Hoy Argentina se debate entre dos escenarios: uno implica un default sin hiperinflación y el otro es un default con hiperinflación. No importa quién gane, habrá default de todos modos.

El default es inexorable. Argentina para ser digno de crédito necesita tener un superávit primario más o menos de cuatro puntos del PBI. Difícilmente alcance el déficit cero y -si lo alcanzaba- el estructural es -1.5 negativo porque lo lograban licuando partidas, con lo cual difícilmente Argentina pueda ser digna de crédito. La Argentina estaría necesitando hacer un ajuste de por lo menos seis puntos del PBI y nadie está hablando de eso.

¿No hablan de eso porque es difícil de aplicar?

El Gobierno anterior fue un desastre pero éste es otro desastre. Básicamente, con el primer escenario (sin hiperinflación) habrá 50% de pobres y en el otro 75% de pobres. Es decir, habrá una hecatombe social si no se evita la híper.

¿Por qué hablo de una potencial hiperinflación? Porque el Banco Central tiene reservas de libre disponibilidad -las que puede usar de verdad- por u$s 14.000 millones. Eso es lo real, el resto es swap chino y encajes de los depósitos en dólares. Pasivos monetarios hay (al tipo de cambio de $ 60) 70.000 millones que es la base monetaria más Leliqs y los Pases. Entonces eso te da una relación cinco a uno. Es decir, el tipo de cambio de cobertura está cinco veces arriba del que existe hoy. Eso es una híper. Cuando uno mira el balance del Banco Central se da cuenta que ahí hay una híper guardada a la merced de que se destruya la demanda de dinero y la demanda de dinero se viene destruyendo así que un escenario así es altamente probable.

¿Cómo se evita?

La única forma de evitar esto es limpiando el balance del Banco Central, en términos de limpiar las Leliqs y lo que tiene que ver con los Pases. Para eso debería sincerarse el default. El Gobierno dice del reperfilamiento que no es un default pero un default es cuando uno no cumple con el capital o con los intereses o con el tiempo y si el Gobierno con el reperfilamiento se ahorró u$s 11.000 millones, alguien no los cobró.

Entonces si están esos u$s 11.000 millones, todavía quedan u$s 7.000 millones para equilibrio de balanza de pagos que dio el Fondo (FMI) y hay u$s 12.000 pendientes de recibir (del FMI), quiere decir que con u$s 30.000 millones se puede limpiar el balance del Banco Central, además de lo que  se pueda utilizar de posesión de títulos públicos que tiene el Banco Central. Con esto se acabó el problema: se evita la híper. Pero esto no es lo que está haciendo el Gobierno.

¿Y Alberto Fernández lo podría hacer?

Es que el problema de que lo que haga Alberto depende de los stocks que reciba pero este Gobierno se los está fumando. Ese es el problema. Y hay un error de diagnóstico. Este Gobierno dice que si sube el dólar hay inflación y eso es falso. Controlan el tipo de cambio y no se dan cuenta que no funciona así. En realidad, cuando cae la demanda de dinero y la gente repudia el peso, el poder adquisitivo del  dinero cae. ¿Cómo se manifiesta eso? Uno necesita mayor cantidad de unidades monetarias para comprar los mismos bienes y el dólar es un bien más de la economía. Lo que sucede es que, como el dólar es un activo financiero, sube primero y, como los precios de los alimentos son transables y exportables, acompañan el movimiento del tipo de cambio. Después le siguen los precios de los mayoristas, los minoristas y así.

Es por ello que, cuando se dan estos despioles devaluatorios, aumenta la cantidad de pobres e indigentes.

Entonces el problema no es contener el dólar porque por más que se logre, como está cayendo el poder adquisitivo del dinero, el impacto en los otros precios aparecerá igual y lo que se hará es generar una serie de desequilibrios que producirá que la economía funcione mucho peor. Uno debería ir sobre las causas, no sobre el efecto.

¿Cómo reaccionó el Gobierno?

Arrancó bajándole la posición de cambio a los bancos para que escupan dólares, después fue por el reperfilamiento para hacerse de u$s 11.000 millones más, luego prohibió girar dividendos al exterior a los bancos para que no haya demanda de dólares, le exigió a los exportadores que empiecen a liquidar dólares ahora y si uno quiere importar le tiene que pedir permiso al Banco Central.

Es decir, hicieron toda una maraña regulatoria para oxigenar el precio del dólar. Todo está concentrado en contenerlo pero si se hace eso se pone en jaque las reservas con lo cual comienza a haber cada vez menos dólares porque no se está arreglando el problema de fondo del sistema.

¿Qué habría que hacer?

La gente demanda dólares porque no hay confianza, no cree en el peso. Eso se ataca haciendo un programa económico consistente, que sea creíble y que genere confianza. Entonces, la situación se calma.

¿Quién puede hacer esto? ¿Macri (Mauricio)? ¡La verdad que no! Un programa económico consistente implica un brutal ajuste fiscal y ya sabemos que a Marcos Peña eso no le gusta. Y aún cuando se tuviera un programa consistente, lo tendría que hacer alguien con reputación y la reputación de este Gobierno es espantosa.

Con lo cual, aún si este Gobierno lograra ser reelecto, con la piña que se pegaría a los seis meses de gestión volaríamos por los aires y se tendría que ir en un helicóptero.

Otro punto: ¿cuál es el problema de Alberto Fernández? Que se debe a su base de sustentación política y ahí le dicen que tiene que hacer keynesianismo, es decir gastar más y financiarlo con emisión monetaria. Cuando eso genere inflación irá por un aparato represivo agudizado con lo cual tarde o temprano terminará en una piña.

¿Se puede dolarizar la economía argentina? ¿Es viable?

Sí, claro, obvio. ¡Sería fabuloso! En 1895 la Argentina llegó a ser el país más rico del mundo. ¿De cuándo es el Banco Central? 1935. ¿Cómo es que pudimos ser uno de los países más ricos del mundo sin Banco Central? Es más, la inflación era del 2-3%. Ese Banco Central, mixto, duró hasta 1945. La inflación saltó al 6%, después lo nacionalizamos, repudiamos la moneda en 1991 y caemos en la convertibilidad. La inflación fue 225% promedio anual, le quitamos 13 ceros a la moneda, destrozamos cinco signos monetarios y tuvimos dos hiperinflaciones sin guerra. Luego, durante la convertibilidad tuvimos 9% de inflación promedio pero toda concentrada en el primer año y medio.

A partir de 1993 fuimos el país con menos inflación del mundo. Pero, le devolvimos la navaja al mono asesino y los primeros cuatro años del kirchnerismo la inflación promedio fue 10%, los segundos 20%, los terceros 30% y con este Gobierno estamos al borde de una híper que no sabemos cuándo puede estallar.

Entonces, me parece que no está bueno vivir con inflación porque la inflación es al sistema de precios lo que el ruido a la comunicación. De hecho, cuando hay inflación que supera el 20% se pierde 1.58 de crecimiento. Eso, visto en la historia monetaria argentina, si no hubiésemos tenido Banco Central hoy tendríamos el mismo PBI per cápita que los Estados Unidos.

La realidad es que el Banco Central es un instrumento por el cual los políticos estafan a la gente y cuanto más inflacionario es el Banco Central es síntoma de tener políticos más chorros.

Llegado el caso, en algún momento, ¿sería funcionario de alguno de estos gobiernos?

Estoy dispuesto a ser el presidente del Banco Central a condición de ser el último. Es decir, para cerrarlo.

* Fuente: Resumen de la entrevista realizada en el programa Real Estate de FM Milenium. 



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